Aunque con el paso de los años se pierden facultades y reflejos, las aseguradoras consideran que existe más riesgo entre los conductores jóvenes.

Según el último informe de la Dirección General de Tráfico, la mayoría de los grupos de edad han descendido en el número de fallecidos, con la excepción del que va de los 65 a los 74 años, en el que han fallecido 10 personas más, lo que supone un incremento del 9 %.

Se trata de cifras de 2013, y de fallecidos en accidentes de tráfico y no de accidentes registrados. Con estos datos, resulta complicado deducir que las personas mayores estén implicadas en más percances que las jóvenes, aunque pueden servir de referencia. Así, los mayores descensos se han producido en el grupo de 35 a 44 años, donde la reducción de víctimas mortales ha sido de un 25%, y el que abarca de los 15 a los 24 años, en el que el descenso ha sido de un 20%.

Pese a la reducción del número de fallecidos del grupo de 35 a 44 años, esta franja de edad es la que mayor porcentaje de muertos aporta sobre el total, 199 con un 18%. Los menores de 14 años, con 29 difuntos, han supuesto el 3% del total de fallecidos.

A partir de los 55 años es cuando se comienzan a apreciar los signos significativos de envejecimiento, que se acentúan al llegar a a los 70. Esta edad es considerada de «alto riesgo» dentro la seguridad vial debido a los diferentes comportamientos que el conductor y el peatón presentan. Según avanza nuestra edad se ven alterados factores como la percepción, la decisión y la acción.

Más del 80% de la información necesaria para conducir la recibimos a través de los ojos, pero la visión disminuye progresivamente con la edad. Se estima que entre los 40 a 50 años comienza este deterioro.

Otra limitación es la capacidad para distinguir los colores, especialmente el rojo. Por otro lado conforme avanza la edad es que necesitamos cada vez más luz y más tiempo para adaptarnos a las condiciones lumínicas.

Pero por otro lado, la experiencia también cuenta, y conforme a nuesra edad poseemos determinadas capacidades a la hora de tomar decisiones, aunque cuando ejecutamos esas acciones seamos más lentos debido a nuestra edad.

Los conductores más mayores tienen músculos más débiles, lo que los hace más torpes tanto para girar el volante, por ejemplo, como para pisar el pedal de freno y decidir cuándo hacerlo. Además, los de edad más avanzada poseen menos resistencia a la hora de soportar el estrés del tráfico.

Fuente:http://www.abc.es