Con el arranque de año llegan nuevos propósitos, y también una carga superior para el bolsillo. Comentemos unas recomendaciones de utilidad para ahorrar al volante y hacer más llevadero este 2015 desde el comienzo.

Conducción eficiente y segura: una recomendación permanente que, ante las bajas temperaturas, cobra mayor importancia. Las arrancadas deben ser suaves, se debe circular con el motor a bajas revoluciones (sin caer en el ralentí) y anticipar las frenadas aprovechando en lo posible el freno motor. Una conducción agresiva aumenta el consumo y puede provocar accidentes al pasar sobre zonas húmedas y heladas. Por el contrario, una conducción eficiente y segura evitará mayor desembolso en carburante y algún susto en cartera por culpa de golpes evitables.

Mantenimiento óptimo: de vital importancia, sobre todo si el coche duerme en la calle. Hay que revisar los niveles de aceite (de ir mal, los cilindros trabajarán más y aumentará el consumo), anticongelante —mantiene en óptimas condiciones de los líquidos que van al motor—, y líquido de frenos —para evitar excesos de presión en la frenada que acortarán la vida útil de las pinzas—. Son acciones que cualquier conductor puede hacer y en caso de duda siempre puede echar mano del manual del coche. Esta actitud preventiva nos puede ahorrar el disgusto de tener que llevar el coche al taller y añadir una factura más a nuestra cuenta corriente.

Atención a la presión de los neumáticos: si es incorrecta aumenta el consumo. Con el frío se reduce, por lo que hay que revisar e hinchar las cubiertas al menos 0,2 bares. También merecen atención su fecha de caducidad y el dibujo, pues al pisar sobre superficies húmedas pierden adherencia y que aumenta su trabajo. Deben tener una profundidad muy superior a los 1,6 mm, que es el mínimo legal. Si no es así sube el gasto.

– Baterías: el frío les resta capacidad de acción, están pensadas para que funcionen a unos 25ºC y, si son veteranas, podrían no arrancar el coche. Esto supone que se cambien un importante número de baterías cuando aún pueden seguir funcionando. Para aumentar su temperatura antes de accionar la llave de contacto, rodearla de paños calientes y secos, y retirar cuando arranque. Evitará problemas y ahorrará dinero y tiempo.

– Cuidado con la calefacción y los elementos electrónicos: asientos, volantes calefactables y lunetas térmicas utilizan electricidad de la batería para su funcionamiento, que en su recarga aumenta el consumo del motor. Hay que usarlos de forma moderada al inicio de la conducción y luego seguir con la calefacción.

– Evitar la sobrecarga del vehículo: por cada 100 kg extra de carga, el consumo aumenta un 5%, por lo que conviene sacar del maletero todo lo que no vayamos a necesitar en desplazamientos rutinarios, que solo ocupa espacio y aumenta el peso del conjunto. Un maletero utilizado de forma sensata y eficiente es una manera de espaciar un poco más las visitas a la gasolinera. Lo mismo con la baca: conviene no dejarla puesta por mucha pereza que de quitarla tras un fin de semana, pues llevarla vacía pero colocada aumenta el gasto un 2%.

– Aprovechar fórmulas para compartir coche: existen fórmulas para compartir vehículo en trayectos habituales, lo que reduce el consumo de tantos vehículos con un solo ocupante y dilata las visitas al taller para revisiones. En este caso, además del consabido beneficio medioambiental, los gastos quedan más repartidos.

Fuente: http://www.abc.es