Las áreas marinas protegidas están en deterioro por mala gestión

La pesca es la mayor amenaza a los hábitats y especies marinos, pero todavía está mal gestionada en muchas áreas Natura 2000.

Oceana alerta de que la mayoría de las áreas Natura 2000 marinas carece de medidas para regular la pesca, a pesar de la amenaza que representa para las especies y hábitats protegidos. Representantes de la organización de conservación marina han pedido medidas de gestión en el primer seminario biogeográfico sobre gestión de la Red Natura 2000 marina, celebrado esta semana en Saint Malo (Francia). Estas comprendenmejorar la selectividad de las artes de pesca para evitar capturas accidentales de especies protegidas y prohibir el uso de técnicas como el arrastre de fondo que dañan los hábitats protegidos.

«Los Estados miembros costeros deben afrontar con urgencia las carencias en la gestión para así detener el deterioro de los hábitats y especies y garantizar una mejora en la salud del medio marino en 2020, como exige la legislación europea», explica Lasse Gustavsson, director ejecutivo de Oceana en Europa. «Con una gestión adecuada, muchas áreas Natura 2000 permitirían la recuperación de los stocks al tiempo que protegerían los hábitats y especies para los que fueron declaradas«.

Oceana calcula que en el Báltico y el Kattegat, más de un 30% de las áreas Natura 2000 carece de toda gestión y que pocas veces se considera la pesca, lo que hace que estos lugares solo estén protegidos sobre el papel. De manera similar, las medidas pesqueras están ausentes en las 43 áreas de Baleares, que representan el 20% de la red española en aguas mediterráneas. En general, el nivel de protección de todos los tipos de áreas marinas protegidas en Europa es demasiado bajo para ser efectivo: menos del 0,5% están declaradas ‘reservas marinas’ sin actividades extractivas.

Natura 2000 es una red europea de lugares marinos y terrestres creada hace 25 años que cubre un 4% de los mares de la UE y está diseñada para proteger hábitats y especies de interés comunitario, como el delfín mular, la tortuga boba, las praderas submarinas y los arrecifes.

Uno de los principales obstáculos identificados esta semana es la dificultad de coordinar los esfuerzos de las administraciones pesqueras y ambientales. La gestión de las áreas Natura 2000 requiere normas ambientales según la Directiva Hábitats y pesqueras según la Política Pesquera Común. Ambos aspectos deben gestionarse en paralelo para que la pesca no dañe a los hábitats y especies protegidos, pero a menudo faltan los mecanismos para esta coordinación y con demasiada frecuencia las decisiones dependen de intereses económicos a corto plazo.

«Las leyes son claras, el conocimiento científico va en aumento y existen buenas prácticas: lo que falta es voluntad política. No podemos permitirnos seguir posponiendo la acción; debemos abordar con urgencia el caso de las artes pesqueras más dañinas, como el arrastre y la draga
«, añade Ricardo Aguilar, director de Investigación de Oceana en Europa.

 

 Fuente: www.bajo el agua.com